Pequeños suspiros reúne nueve pinturas en miniatura de Andrés Curruchich (1891–1966), presentadas en un formato poco conocido que invita al público a encontrarse con una nueva y más íntima dimensión de su obra.
Curruchich fue un artista autodidacta que hoy es considerado uno de los personajes más influyentes en la historia del arte guatemalteco. Pasó de trabajar como agricultor y pintor de casas a convertirse en el precursor de un movimiento artístico fundamental de su pueblo natal San Juan Comalapa (Chi Xot). A través de su propia práctica pictórica —y más adelante al establecer una escuela local de pintura donde enseñó a otros hombres de su comunidad— Curruchich inició, por su cuenta, lo que se convertiría en la tradición artística de Comalapa.
Como el primer artista maya kaqchikel en Guatemala en describirse explícitamente a sí mismo como pintor, Curruchich fue clasificado durante mucho tiempo erróneamente como un artista naïf o folclórico. Hoy, sin embargo, su obra es reconocida como un sofisticado trabajo de documentación visual que registra rigurosamente tanto lo sagrado como la vida cotidiana de su comunidad, incluyendo las prácticas religiosas, las actividades diarias y la cultura e identidad kaqchikel—elementos inseparables de su arte.